Friday, September 29, 2006

EL ESFERICO ESTRENA LOGO

El Laucha Vidal no sólo se las ingenia para dibujar con sus pies dentro de la cancha. También usa sus manos para hacerlo sobre papel. El Esférico presenta con mucho orgullo su nuevo logo, creación original de un diseñador del fútbol. ¡Gracias, Mariano!
GAME 5 - 09.27.06 - LA QUINTA ES LA VENCIDA

Golden Scissors llegaba disminuído como equipo. Con las defensas bajas, pero con la confianza bien arriba, le dio una alegría a su gente al sumar de a tres por primera vez en el torneo. La quinta fecha tuvo otro sabor. Un nuevo sabor.

Verdin, en Méjico. La Greca, en Brasil. El arquero, ausente. Dinho Ramos, descartado. Y Leyton que tampoco iba a estar. Así recibió la cinta de capitán Alfonso, parando un equipo apuntalado por varios voluntarios del Boomerang. A última hora llegó Leyton. Su pase a Argentina se frustró y fue convocado minutos antes del match. Mariano "Laucha" o "Gomita" Vidal también dijo presente. Alfonso finalmente tenía en sus manos un equipo poco serio pero relativamente competitivo. ¿Lo importante? El orden. Como siempre.

Ray se puso las manos y achicaba el arco cada vez que lo necesitaba el equipo. Sus salidas de puntín al área de enfrente generaban más miedo entre la tribuna que dentro del campo. Abajo, la defensa se plantó de entrada. Fede, Ariel, Rob, Rudy. Todos se turnaban aportando piernas y aire para bloquear cualquier intento. En el medio, Alfonso y Leyton empezaron juntos y manejaban los tiempos. Adelante, el laucha esperaba, con zapatos nuevos, su oportunidad. Y finalmente la vuelta esperada del portugués Pereira, que luego de semanas en el hospital, volvió con una molestia en la espalda que no le permitió ser el de siempre, pero tampoco le impidió pedir y correr cada pelota. Aunque muchas hayan seguido de largo.

El partido empezó trabado. Nadie regalaba nada. Excepto un lateral en ataque mal hecho. Golden Scissors atacaba con tres, a veces con cuatro. Muchas pelotas pasaron cerca antes de que Leyton se escapara por derecha y abriera el marcador con una bella definicón adentro del área, con firulete incluído. Uno a cero. Respiraba la hichada-panqueque. Respiraba también Ariel, que después de un par de piques cortos pidió el cambio.

Antes de finalizado el primer tiempo, Chris entró para donar fútbol. Menos definición, todo. Lástima ese gol que se comió frente al arco, luego de dos tacos del Laucha y Leyton. Si entraba esa pelota el referi se iba a la casa y la hinchada tomaba la cancha. Pero no. Pasó por poco.

El segundo parcial mostró dos equipos tibios que de a poco volvían a calentarse. Golden no quería perder los tres puntos y seguía atacando. El que busca encuentra. Y el que ataca grita. Y los muchachos del golden gritaron el segundo, luego de otro desborde de Leyton por derecha y una definición tremenda del Laucha Vidal. Mortífero, un cirujano del área. Con cuatro goles en dos partidos, se perfila como buen recurso a la hora de sumar gol al equipo.

Dos a cero pero el partido no terminaba ahí. Antes hubo un par de pifias de Guntern, que le pegó con el diario, sólo frente al arquero. Leyton también se comió dos goles y hasta hubo tiempo para ver algunos roces y un durísimo intercambio de palabras entre Alfonso y un defensor contrario. El capitán se la llevaba solito y lo bajaron desde atrás. Alfonso reaccionó, se dio vuelta y empujó al jugador al grito de "¿Qué te pasa? Enano horrible!". Lamentablemente el árbitro se dio por aludido y le sacó la amarilla. Eso fue lo peor que le pasó al equipo de las tijeras doradas. Gracias al orden defensivo, con un Fede sacrificado en la marca, un Ariel marcando las salidas, Rob achicando espacios y Rudy ubicándose donde más le hacía falta al equipo, G.S. planteó el nuevo paradigma del fútbol moderno: el mejor ataque es la defensa. Ahora sólo resta confirmar la filosofía de juego con resultados.


BOOMERANG SIGUE SUBIENDO

¿Quién sabe cuándo dejará de sumar de a tres este equipo que ya empieza a funcionar como reloj suizo? Es cierto que costó esta vez, pero al final se llevó una importante victoria para seguir subiendo en la tabla. La gente se entusiasma y los jugadores se agrandan. ¿Quien los baja ahora?

Boomerang apretó el acelerador al final y sacó ventaja en el campo y en el marcador. Fue un resultado justo. Desde afuera se pudo apreciar que era el único que no quería el empate. Esa actitud, que se viene viendo desde la fecha pasada, fue el combustible que alimentaba el motor, que lejos está de fundirse.

Podemos hablar de un equipo maduro. Podemos decir que falta poco para que se conozcan de memoria. Y podemos suponer que sus jugadores, cuando se acuestan cada noche, sueñan el mismo sueño: levantar la copa y saludar a todos desde aquel lugar al que muchos llaman Gloria.

Terminado el encuentro, El Esférico interrogó a una de las figuras del encuentro y los micrófonos estaban encendidos. Contundente, preciso y un tanto esquivo, el arquero titular de Boomerang dejó su huella dentro y fuera de la cancha. A continuación, un breve diálogo con Ray Sala Albert, pilar de este Boomerang-Sorpresa.


- ¿Cómo lo viviste desde adentro, Ray?

En un partido épico para mí, en el que hice mi regreso oficial en la liga después de mi lesión y mi viaje a España por dos semanas, obtuvimos un resultado memorable de 4-2 a nuestro favor.


- ¿Cuál es el secreto de este Boomerang versión 2007?

Muchos de los jugadores de las dos plantillas hicieron un doblete ya que hubo falta de personal y aún así demostraron que no es cierto que estamos mayores, ni que no podemos correr, y menos aún que no sabemos jugar al fútbol. Lo cierto es que cuando se trabaja en equipo, la delantera mete goles, el medio campo distribuye el juego, la defensa difiende y el portero para, el resultado es VICTORIA asegurada.


- Parece que las críticas de la semana calaron hondo. Eso de que ya estaban en edad de jubilares y empezar a hacer el curso de dirección técnica...

No hace falta correr mucho. Solamente estar donde hay que estar y prever las jugadas para estar ahí antes de que al equipo contrario se le ocurra aparecer.


- ¿Están para campeones?

Un gran aplauso a mi capitán por un gol bien marcado con la trasera de su bota.


- Es verdad que tu pase al Golden Scissors es casi un hecho y dejarías de atajar definitivamente para Boomerang?

- Felicidades a todos. Adiós.

Thursday, September 14, 2006

GAME 3 - 09.013.06 - EL BOLLO NO ESTÁ PARA HORNOS

Si en la final de Alemania 2006 Materazzi le hubiera dicho a Zidane lo que Gutiérrez le dijo a Leyton, o lo que Leyton le contestó a Gutiérrez, el francés le habría sacado el corazón con una cucharita de helado, después de pegarle el cabezazo en el esternón. Cosas del fútbol, como dicen en las conferencias de prensa luego de un match caliente. Cosas que quedan en las canchas, porque ahí es donde nacen y ahí es donde saben morir.

Partido vibrante, el de los Golden Scissors. Mucho huevo, mucha garra y mucho descontrol. El equipo sigue sin encontrar su estilo, pero la búsqueda pagó algo. Un puntito a casa, como para descorchar gatoreit con el narigón.

El primer tiempo fue una historia repetida. Otra vez empezó con un 2 a 0 abajo. Otra vez el equipo contrario madrugó a la defensa, luego de una perfecta habilitación del portero. Hecho que merece un análisis profundo, ya que las salidas desde el arco siguen siendo regalos (sin envoltorio y todo) para los delanteros rivales. El medio no existió. Entre lesiones y estados físicos deplorables, el mediocampo brilló por su ausencia y lamentablemente ni siquiera sirvió para molestar la visión de los volantes contrarios. Adelante no se vio mucho. Hubo cortocircuito entre la delantera y el medio. ¿Lo más destacable? Un tiro de Brendan, casi desde la cancha contigua, que fue a parar a la red. Inatajable. Y el 2 a 2 parcial, un tiro libre cobrado por Guitierrez y aprobado por el juez. El delantero argento no esperó la barrera y la clavó en un ángulo. Así se fueron al entretiempo. Sin convencer. Con la cabeza gacha, como para que los insultos de la platea no peguen directo en la cara. Los "pu***" y "chupa*****" llovían desde las gradas. También se oyó algún que otro "hacétela poner", "soplapetes", "mascabultos", "catadores de braguetas" y el siempre vigente "pataduras". Esta última tal vez haya sido una de las agresiones verbales más duras y, aparentemente, el punzón que tocó la fibra más sensible del orgullo en los jugadores de Golden Scissors. La chispa que encendió el motor y que los vió salir con otra actitud.

El segundo parcial se jugó de otra manera. La pelota finalmente hacía lo que las leyes de la física dictan que debe hacer todo elemento redondo impulsado sobre cualquier superficie lisa: rodar. Toque a toque llegaron las jugadas y llegó el gol. Sin darse cuenta, Golden Scissors pasaba al frente 3 a 2. Verdín le seguía preguntando al árbitro si el score era correcto. "¿Está seguro de que no está sumando mal?" -Verdín insistía, sorprendido, con su calculadora de bolsillo. Nadie lo podía creer y la platea panqueque aportó lo suyo. "Idolos", "Cracks", "Maestros". El primer tiempo amagaba a quedar en el olvido y los laureles llovían desde las gradas. Eran puros elogios. Excepto por ese hincha poco inspirado que seguía con el "pataduras". También se escurrió un "maricón". Pero creo que ese fue para el referí. Luego vino el intercambio de piropos entre los jugadores argentinos. Bochornoso. Infantil. Y luego el empate y el pitazo final. Costó el primer punto. Tanto, que al cierre de esta edición el delantero Brendan volvía del hospital con una severa lesión en el hombro. "The Silverback Hunchback", le gritaban desde el banco contrario. 3 a 3. Victoria pobre. Derrota barata. Cada uno se fue a las duchas con su propia verdad. ¿Llegarán a aunar criterios estos jugadores? ¿Podrán alinear verdades individuales para observar una sóla, única, mucho más clara y productiva? Preguntas que sólo el fútbol sabrá contestar a su debido tiempo. O cuando se le ocurra responder. Cosas que no se pueden entender, simplemente porque aún no se ha encontrado una explicación. Cosas que carecen de lógica, como todo capricho. Típico del fútbol.


BOOMERANG. UN EQUIPO QUE VA Y VIENE.

Sin poder apreciar el segundo tiempo del tercer partido de Boomerang, me limito a entregar comentarios aislados y poco profundos. Un análisis a medias no es análisis. A priori, cuando los equipos entraban a la cancha y la voz del estadio decía la formación, la hinchada se ilusionaba. Arquero suplente pero seguro. Al menos había llevado las manos. Y bien que las usó. Abajo, una defensa interesante, aunque a Chris lo pusieron en la última línea de entrada, y como consecuencia el equipo perdió un poco de toque en el medio. Salinas todo corazón, entregando y corriendo. Rubén, una incorporación de emergencia en el último minuto, oriundo de Venezuela, se encargó de distribuir en el medio con mucho criterio. Lamentablemente apenas fue su primer partido esta temporada. Si se adapta al jogo bonito de Boomerang, veremos cosas lindas. Chris de a poco fue ganando terreno y llegó al medio, forzando algunos errores y comandando ataques. Adelante, una delantera potente pero que no tuvo su mejor noche, entregó a un Escobar apagado y desgarrado. Igual, aportó garra y pasión. Fede "me dicen guillotina porque pasará la pelota, pero tus piernas no" Braier se mandó un error atómico por izquierda y le entregó una pelota en bandeja al wing rival (aunque tuvo un acierto: la vincha). Un niño de 18 años con más energía que puntería lo pasó a Braier como si fuera un arbusto y la cruzó al área para que la empujara el 9 y abriera el marcador. Desde la platea, la hinchada no escatimaba en palabras de apoyo y aliento. Julito fue una pared. A veces no pasaba nadie y a veces le rebotaba la pelota. Varias veces trató de subir por el carril derecho y se encontró con una defensa organizada y veloz. Dos adjetivos que definen las cualidades del equipo de Emory. Ninguno tenía más de 22 años. Estos jóvenes no conocen el significado de la palabra "ochentas". Definitivamente un favorito. El que quiera pelear un puesto arriba tendrá que vérselas con estos niños/adolescentes y su fútbol simple y rápido. Capítulo aparte para el referí, que quiso llevarse la atención de las cámaras con un arbitraje inflexible y algo sobreactuado. ¿El termómetro? La platea-panqueque, cuándo no, que tras cada fallo no dudaba y disparaba su veneno: "¡Pelado soplaquenas!". Sí, Boomerang también juega fuera de la cancha. Y esos partidos los gana siempre. Y por robo.



Boomerang en el entretiempo, tomando aire y gatoreit. ¿De qué se ríe Alfonso?

El "Tanque de Medellín" jugó lesionado y no pudo dejar su sello en la red. ¿El jopo? Intacto.

La platea-panqueque. De tanto en tanto se da vuelta.

Entretiempo. Guntern, el preparador físico, arroja su análisis: "Son todos jóvenes". Preciso. Conceptual.

La Platea-Panqueque festeja un gol de Boomerang. Entra el flaco Alfonso con la diez. ¿Le quedará grande?

Marino. Un grande con poco huevo y una madre muy especial.

Thursday, September 07, 2006

GAME 2 - 09.06.06

Los seres humanos que han alcanzado cierto nivel de sabiduría en esta vida saben que, en la naturaleza, tanto la destrucción como la creación se complementan. "Son dos pasos, como el día y la noche. Todos los valores opuestos de la naturaleza danzan juntos. Así ha sido desde el inicio. Así continuará hasta el final. "

La segunda fecha nos dejó una sabia lección y bien podría ser usada como ejemplo para ilustrar esta filosofía. Por un lado, la destrucción del fútbol en manos (y pies) de Golden Scissors. Por el otro, la contrucción de una red invisible de jugadas, toques y gambetas, para tejer un éxito claro. Boomerang demostró que tiene oficio de obrero de fútbol y puede construir triunfos.

Los muchachos de Golden Scissors entraron a la cancha dormidos. Y como un despertador que no te deja dormir, los goles seguían llegando y el silbato seguía sonando. Recién al tercero se despertó el equipo. Tarde. Cuando se estaban lavando los dientes llegó el cuarto. Saliendo de la ducha cayó el quinto. Peinándose frente al espejo llegó el sexto, luego el séptimo, y así hasta que casi no alcanzaron los dedos de las manos para contar los goles sufridos. No vamos a hablar de responsabilidades ni de culpas. El equipo es uno y en uno cae el éxito y el fracaso. Pero ayer cayó una mancha sobre los hombros de este joven equipo. Con luna llena y todo, Golden Scissors tuvo una noche negra. Oscura. Siniestra. Para el olvido. No alcanzaron los manotazos del joven portero. Ni la experiencia de su central, Pablo Verdin. Tampoco la del brasileño Ramos, lateral izquierdo. Alfonso estuvo apagado y hace tiempo no brilla como supo hacerlo cuando defendía los colores de Boomerang. Ariel "La Fiera" Guntern se limitó a pegarle rodillazos a los rivales. Por suerte para su equipo, uno fue a parar a la pelota y la clavó en un ángulo. Carlos Astolfi entró a los pocos minutos y puso más de lo que tenía el equipo. Sus piques cortos, aunque peligrosos, no encontraron socios adelante y lo desgastaron con el correr de los minutos. En el medio, un apático Leyton, sin brújula y con poco criterio, apenas pudo colocar una pelota de gol. Otro mediocampista, La Greca, sin ser el mismo de siempre (o el que sería en el siguiente partido) se tropezaba con el pasto y a veces chocaba con el balón. Adelante, Gutierrez la pedía en vano, escondido detrás de los dos centrales y Mariano "el pájaro" Vidal -un invitado- no conectaba con el mediocampo. Ni con la pelota. Una sola habilitación del pájaro fue a parar al medio del área, donde Rob no dudó y la mandó a guardar al fondo del arco. Dos goles marcados. Diez goles recibidos. El DT ya dio un paso al costado. La hinchada los despidió con una lluvia de silbidos. Este equipo recién se está conociendo y difícilmente cambie a tiempo para convertirse en protagonista del campeonato. Aparentemente sólo queda un objetivo para salvar el año: el superclásico contra Boomerang.

Maduro. Paciente. Simple. Hay más palabras para describirlo pero con esas tres alcanza. El juego que Boomerang desplegó en su segundo partido fue notable. De menor a mayor, su juego creció en dimensión, profundidad y peligro. Desde la portería, un verdadero "Rey" se encargó de mantener el cero bajo los postes. Una luz. Un rayo. Unos movimientos felinos que ayuyentaban cualquier olor a gol. Desde abajo crecía la seguridad. Lo sentían los defensores y se veía desde afuera. Boomerang puso la ficha sobre el paño frío y doblegó a su rival, obligándolo a adaptarse a su ritmo de juego. Un Fede imparable por izquierda no dejó pasar una -aunque en declaraciones posteriores admitiría que tiene menos izquierda que Pinochet-. La pelota pasaba, pero el hombre no. Decidido, iba derecho a las pantorrillas y su estrategia pagó. Ruby, Julito y Fernando fueron los cimientos de una sólida pared que se movía como un bloque que, relevando puestos dentro y fuera de la cancha. En el medio, un La Greca enorme se calzó la diez autografiada y se fue al vestuario firmando autógrafos. Jugó a otra cosa. La paraba, levantaba la cabeza, brazos en jarra, pim. Al ángulo. La recuperaba, la amasaba y otra vez. Pim. Al otro palo. Impredecible, inspirado y muy criterioso, este jugador tomó la manija por momentos y llevó al equipo a puerto seguro. Su socio en el medio, Chris, abrió el marcador con un certero disparo y supo mantener el orden en el mediocampo. Paciente y generoso (demasiado a veces), jugó e hizo jugar. Adelante, un invitado sorpresa: el gol. De los pies de Gutierrez, para sorpresa de muchos, finalmente se escuchó su grito. Aunque uno fue después de una gran jugada del diez por izquierda, Gutierrez demostró que la pólvora no está mojada. Sólo un poco húmeda. Si el desempeño de estos dos jugadores se repite jugando para Golden Scissors, estamos hablando de otro equipo. Mientras tanto, Boomerang suma sus primeros tres puntos y se acuesta sin frazada, sabiendo que si sigue así, la noche antes del superclásico puede dormir tranquilo.